16/12/13
Te pinté con flores
Sus ojos olían a tierra mojada cuando lloraba y así supe que su mirada era fértil y sus lagrimas necesarias, sus pómulos rosados pero sin espinas y el pelo de una margarita enamorada y suicida, que le dio por preguntarse si la querían. Así que al querer pintarla, como iba a hacerlo si no era con flores. La pinté con flores, con sus colores que cambiaban cada día para que cada día la volviera a conocer. Era una forma de hacer que estuviera viva en papel. Por eso intenté clavar la tinta con todas mis fuerzas, para convertirme en sangre negra y fundirme en el papel, vender mi alma a un lienzo y un pincel, para crear una imagen tuya paralela que no se desintegra, que no sabe que nace, que no sabe que muere, por lo que es eterna.
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