Cada vez que me rozas
por accidente creo que no lo es. Creo que te gusta
causar destrozos en autopistas y hacer que todo arda
en un silencio valiente. Cuando sin avisar empiezas
a leer mi rodilla con los dedos y yo simulo no
enterarme y mi mano toca la
tuya y esta se alegra de verme, es como calzar zapatos nuevos. Creo que te gusta
verme, así de torpe, pero igual de presente, en un estado de tanta paz y tanta calma que consiga alterarte. Creo que sin yo moverme
podría sigiloso colarme en tu mente como lo haría un gato hambriento entre las verjas de una casa, arrepentido y empapado buscando la caricia de su ama que con cada nuevo roce desmaya su tacto
inconsciente, me colaría mil veces en tu mente para intentar entenderte. Pero antes no dejo de crear y
creer sin ser creyente, que siendo valiente podría estar ausente antes que inerte cada vez que te tenga delante.
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